Ya pasó mucho tiempo, si. Lo sé. Pero debo hacer esto, no sería justo no hacerlo, mi corazón no estaría tranquilo.
Después de muchos días de haberlo olvidado todo, haber dejado todo atrás, vuelvo a recordarte.
Te fuiste de repente. Tu recaída duró poco, y con ella por suerte se fue tu sufrimiento en ésta tierra injusta y salvaje. Timida, sensible, de corazón atento y noble. Obediente por sobre todas las cosas. Eras diminuta, pero sin lugar a dudas, eras tan valiente y guardiana, que no te podía negar que andes a las corridas arriesgando tu inconsciencia frente a seres más grandes físicamente que vos. Tu belleza era tu corazón y tu gracia, infinita felicidad me dabas al jugar, al hablarnos como mejor podíamos, a expresarnos lo mucho- por sobre todas las cosas que nos solían alejar- que nos amabamos.
Sin lugar a dudas una parte de mi se va, al igual que lo hicieron muchas otras partes de mi (si, nadie es único a la hora de amar, bonita). Pero así tuvo que ser en este cielo grande. Nos vamos a volver a ver, te voy a buscar, y vamos a seguir siendo felices donde quiera que sea juntos con todos los otros que nos amaron en esta tierra.
Te cuido, y sé que nos cuidás. Te extrañamos con el alma. Todavía me espera un largo camino, pero nos vamos a encontrar.
A tu valor, a tu amor, a tu completa reserva y sensibilidad ante los conflictos, a vos. Todo de mí para vos mi buena amiga.
Te amo, te amamos.

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