Me fue difícil explicartelo, más allá de que no tenemos el mismo lenguaje, y me fue difícil entenderte. Por suerte tuviste más fuerza que yo y fuiste a lo que querías, dale el saludo al sol. Porque yo ya te había saludado, así como me saludabas, de mil y un maneras diferentes. Sabía que faltaba poco, pero no podía evitar saludarte una vez más sin dejar de extrañarte desde temprano. Es que la mente me juega en contra siempre, y me termina doliendo más de lo pensado.
Solo espero algún día poder correr tan rápido como vos.
Nunca me olvido de tu felicidad, de tu mirada. Te sonrío desde acá y te deseo lo mejor donde quiera que vayas. Que nuestros caminos se vuelvan a cruzar.
Te amo, te amamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario