En noviembre de 1999, la revista National Geographic anunció el resultado de una investigación patrocinada por su Sociedad: se trataba de un fósil encontrado en la región noreste de China al que consideraron como el “verdadero eslabón perdido en la cadena evolutiva que conectaba dinosaurios y aves”. Dos meses más tarde, resultó que el ejemplar había sido construido con partes de criaturas no relacionadas. Para Bill Allen, editor de la revista, el fraude se convirtió en un verdadero dolor de cabeza y en el número del mes de octubre de 2000, Lewis M. Simons, reportero de la revista y ganador del premio Pulitzer, publicó la “verdadera historia” de este fraude bajo el título de “La vereda fósil del Archaeoraptor”. En sus palabras, es una historia de errores y confianzas mal depositadas, egocentrismos, buenos deseos, errores humanos, terquedad, manipulación, mentiras, corrupción y, ante todo, de mucha incomunicación entre todos los involucrados.
Todo empezó un día de julio de 1997, en la Provincia de Liaoning, en Xiasanjiazi. Un campesino, que como muchos de sus vecinos buscaba regularmente fósiles para vender a coleccionistas o comerciantes por unos pocos dólares, trabajaba en una pizarra, una roca sedimentaria formada por depósitos de barro o limo que, por el peso de depósitos posteriores y después de miles de años, acaban por convertirse en roca. Esta pizarra resultó ser una pieza extraordinaria: contenía huesos fosilizados de lo que parecía un ave porque tenía un aura de plumas y un pico con pequeños dientes. También encontró otra roca con una cola rígida y un cráneo, un pie y partes de otro organismo. Como el campesino sabía que los fósiles más valiosos son los más completos, decidió pegarlos para venderlos mejor. Lo que resultó fue el cuerpo de un ave primitiva con dientes y la cola de un pequeño dinosaurio.
La pieza fue llevada a los Estados Unidos y vendida en una famosa feria de minerales y fósiles en Tucson, Arizona. El comprador fue Stephen A. Czerkas, director de un museo de dinosaurios en Utah. Czerkas se acercó al renombrado paleontólogo canadiense Philip Currie del Museo Real de Paleontología de Tyrrel, en Alberta, para que la describieran y publicaran juntos la descripción. Currie lo comentó con Christopher Sloan, editor de arte de la revista National Geographic, quien aceptó publicarla en esta revista. Czerkas también invitó a su colega chino Xu Xing a unirse a la investigación y publicar los resultados en la famosa revista Nature.
Durante el estudio del material, varios investigadores empezaron a darse cuenta que no todas las piezas encajaban como debían, entre ellos el mismo Currie, quien estaba tan ocupado con otros proyectos que no le prestó la debida atención a sus propias dudas. Así fue pasando el tiempo. El ejemplar fue llevado a Texas al Laboratorio de CT Rayos X de Alta Resolución, donde Tim Rowe es el responsable. El ejemplar fue fotografiado y se generaron numerosas imágenes que mostraban fracturas y pedazos. A algunos investigadores les pareció que las piezas habían sido manipuladas. Rowe lo comentó pero hubo discusiones con Czerkas acerca de la calidad de las imágenes. Y la historia siguió adelante.
El 13 de agosto enviaron el manuscrito del artículo científico a Nature bajo el título “Una nueva ave dentada con cola del tipo de los dromaeosaurios”, Stephen Czerkas, Currie, Rowe y Xu eran los autores. Gee, el editor de Nature, mandó una carta a los autores diciendo que no había tiempo suficiente para arbitrarlo adecuadamente y publicarlo en noviembre. Entonces, los autores decidieron mandarlo a la revista Science, donde el artículo fue rechazado, pues el editor consideró que Archaeoraptor, nombre con el que se bautizó a este ejemplar, no tenía características de ave. Sin embargo, los autores aseguraron a la Sociedad de National Geographic que el artículo saldría publicado en alguna revista científica seria, condición que pide la Sociedad para aceptar publicar algún material con su aval.
En diciembre de ese año Xu Xing envió un mensaje a sus coautores donde les daba una noticia que seguramente les heló la sangre: encontró, en el mismo yacimiento, restos fósiles que correspondían a la parte anterior de la cola de Archaeoraptor. Esto implicaba que éste había sido pegado al cuerpo de un dinosaurio de una especie distinta, lo que aclaraba la procedencia del material y las dudas de algunos que habían participado en el descubrimiento. Para ese entonces Sloan ya había publicado en la revista National Geographic la descripción del falso fósil bajo el nombre de Archaeoraptor liaoningensis.
Ésta es una breve historia de un caso donde todos los involucrados por una u otra razón salieron lastimados y humillados. Pero como ha sucedido en otros fraudes, el error fue detectado y la información científica corregida.
Mi opinión ante esto:
Acá el pequeño detalle que faltó fue que este hombre Stephen A. Czerkas, que compró el fósil, era EL DIRECTOR DE UN MUSEO y que ciertamente este tipo no tenía idea de lo que era un dinosaurio- porque por lo menos si este hombre supiera un poco al respecto, se hubiera dado cuenta que las partes habían sido PEGADAS POR UN CAMPESINO VIVO FALTO DE PLATA-. AH, y no olvidemos el detalle menos importante, que como no era importante, se ve que no entró en el artículo, y que es que este hombre “compró” (porque ciertamente lo compro) el fósil en EL MERCADO NEGRO. O sea que esta comprando, pero realmente ESTA ROBANDO. Por qué esto?, porque los fósiles son patrimonio del país en que se fue encontrado, y como tal, tiene que quedar dentro del país y no repartidos en museos estadounidenses(como es en este caso) o en cualquier otro lugar que no fuera originalmente hallado.
Ojo, eh. En el texto se nota que estos hombres importantes están totalmente victimizados, ellos siempre son las victimas.
Los que leen esto capaz se preguntarán por qué carajo esta mina pone esto acá?, si no tenemos nada que ver, ni siquiera pasó acá.
Por qué lo pongo?. Porque la situación que nos plantea el texto no es muy diferente a la que vivimos nosotros acá en Argentina. Acá se compran por $50 FOSILES ORIGINALES PATRIMONIO DE NUESTRO PAIS como si fuera un kiosco, no una imitación de partes de animales pegadas. Mientras que esos fósiles valen miles y miles de sus sucios dólares. No tenemos noción de lo que vale eso, somos completamente ignorantes culturalmente. Y yo digo, maldito sistema… Qué esta funcionando mal para que una persona venda un fósil por $50?. La respuesta es fácil, pero plantarnos esa pregunta todo el tiempo es difícil. A veces somos duritos. Y acá no solo va el hecho de respetar la cultura, acá hay gente que esta cagada de hambre y con carencia de educación, que te va a vender lo que sea para poder tener un plato de sopa en la mesa.
Nos quedamos sin los bosques petrificados muchachos:
Un amigo me contaba que fue de excursión y lo llevaron a ver el bosque petrificado y cuando llegaron el coordinador les dijo: Bueno acá tienen los bosques petrificados. Y todos se preguntaba ¿dónde caracho están los bosques petrificados?, y le preguntaron.
Saben que les respondió el coordinador de la excursión?: No, no están porque nos lo robaron.
De ahí una lección: Sepan lo que es un fósil, y no se lo lleven a la casita de recuerdo si lo encuentran (POR MAS QUE SEA UN CARACOL PETRIFICADO EN LAS MONTAÑAS), déjenlo en un museo, llamen a la policía. Pero no se lo lleven, porque así como ustedes se llevan un ejemplar insignificante y donde estaba este había unos 100 más, lo mismo hizo mucha gente. Y al final?, al final no nos queda nada.
Nuestra patagonia es un cementerio de VIDA, lleno de descubrimientos: Acá se encontró al herbívoro más grande. Sin embargo anda pegándose unos viajecitos por museos de Europa o E.E.U.U, cuando debería estar en un museo ARGENTINO.
Así que…, un poco más de conciencia cultural. Por mas que no les guste este el país o lo que fuere, tengan respeto a la tierra en donde nacieron, mas allá de que no sean originarios de esta tierra actualmente separada. Pero recuerden que antes éramos un TODO y que lo que hoy es Argentina estaba unida con lo que era África y este con Europa, y así sucesivamente.
Moi.
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