lunes, 25 de abril de 2011

Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido, el sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio del llanto,
mira tu blanca frente el lilo bello;

mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que el clavel temprano,
y mientras triunfa con desden lozano,
del luciente cristal en tu gentil cuello;

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que tu edad dorada,
oro, lílio, clavel, cristal luciente;

no solo en plata o viola troncada
se vuelva, mas tu y ello conjuntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

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