El peor momento estaba ahí, surgió con el llanto ante lo inoportuno. Se quemaba el cerebro para entender, pero el sentimiento domina todo, y no pudo. Lo vio entre los árboles rendirse ante su pasado inexorable. Y ni aunque juntara toda la paz en el corazón iba a poder vencerlo, porque en el interior nunca quiso. Todavía no estaba preparado para dejarlo, aún sentía el deseo de mantenerlo cerca. Pero lo cierto es que siempre estuvo sujeto a nada, cuestionando su libertad mental.

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